Son actos propios o provocados por el hombre. Cuando el hombre realiza un acto donde no actuó con raciocinio se dice que son actos del hombre.
Un acto es libre y voluntario. Igualmente, los actos libres proceden de la determinación del propio testamento, sin necesidad intrínseca o extrínseca.
Los actos humanos admiten incrementos y disminuciones. La ignorancia de una persona puede hacer que un acto sea involuntario, ya que lo desconocido no puede ser deseado. Las pasiones inducen o inclinan a las personas a realizar determinado acto, disminuyendo la deliberación y la libertad de negarse.
Características de los actos humanos
Los actos humanos son imputables al hombre, con el fin de establecer su responsabilidad en los mismos. Además, no están sujetos a leyes físicas, sino a la ley que impone el cumplimiento de la obligación, sin interferir con su libertad de elección.
Igualmente, son morales pues un acto moral es el que se obtiene libremente, con el conocimiento de la ley de la razón. Cada vez que se realiza un acto con plena deliberación, se hace referencia a la relación con la ley de la razón.
Es por esto que, los actos humanos son moralmente buenos o moralmente malos, y su bondad o maldad es imputada al hombre. Asimismo, como consecuencia son dignos de halagos o culpa, de modo que el hombre que los provoca se considera virtuoso o perverso, inocente o culpable, merecedor de recompensa o castigo.
Teorías
Según los pensadores deterministas, cada acto de la voluntad está necesariamente determinado por el carácter del agente, y los motivos que hacen que la acción se desee.
El carácter de los humanos que consiste en disposiciones y hábitos individuales, es heredado de los ancestros o adquirido por actividades pasadas. Los motivos surgen del placer o lo desagradable de la acción y su objeto, o del entorno externo.
La mayoría de los deterministas descartan la libertad, la imputabilidad y la responsabilidad como inconsistentes con su teoría. Por lo tanto, el acto humano no puede ser otra cosa que, el acto voluntario.
De acuerdo con Kant, la voluntad tiene libertad y es independiente de causas externas. La voluntad es una causalidad propia de los seres racionales, y la libertad es su dotación que le permite actuar, sin ser determinado por factores externos, como sucede con las criaturas irracionales.
Sin embargo, la voluntad debe actuar de acuerdo con las leyes inmutables, ya que de lo contrario sería un absurdo. Los actos libres así caracterizados son denominados humanos por los teóricos deterministas porque proceden de la razón y la personalidad del hombre.
Desde el punto de vista de los teóricos escolásticos no son humanos, ni en el sentido pleno y correcto, porque están bajo el dominio del hombre. Según, estos teóricos la verdadera libertad que hace al hombre dueño de sus actos, debe concebirse como inmunidad contra toda necesidad de actuar.